2018/03/29

Destino

¿Es tu destino "aceptar y cumplir con tu destino" o, 
por el contrario, "desafiarlo y negarte a aceptarlo"?

Esta es una idea que se me vino a la mente hace ya varios años, pero por diversas razones regresó a mi cabeza en estos días, así que decidí compartir la frase como un estado en Facebook. Lo que no esperaba es que hubiera tantas reacciónes y propiciara los comentarios tan diversos e interesantes que recibió... así que decidí retomar el tema y escribir otra pretenciosa e innecesaria entrada a este blog.


Nunca he creído en el destino... al menos no de la manera tradicional, es decir, como si hubiera algo divino, mágico o metafísico que determina hacia donde vamos o que haremos. Pero también es cierto que hay muchas formas de interpretar esta palabra que, además, mueve muchas subjetividades y tiene diversas implicaciones. Pero como diría Jack the Ripper: "vamos por partes".

El Destino y el continuo Espacio-Tiempo
Los que me conocen saben que tal vez mi mayor obsesión es el tiempo y tratar de entender su naturaleza. ¿Por qué en estos momentos en el que escribo esto estoy aun pensando cuanto demoraré en terminarlo o cómo lo haré, pero cuando tú lo estés leyendo eso ya sucedió (y para mí ya solo es un recuerdo)?

Una de las maneras de entender el tiempo es como una línea única e inalterable, es decir, donde no solo el pasado está definido sino que también lo está el futuro, solo que nosotros desconocemos lo que sucederá y probablemente nunca lo conoceremos. Esta es una perspectiva determinista del funcionamiento del universo, en cuyo caso, podríamos afirmar que, de cierto modo, el destino sí existe, porque todos los eventos que han sucedido, están sucediendo y sucederán, ya están establecidos y no se pueden modificar. No tiene nada de mágico ni sobrenatural, ya que el curso de los eventos no lo determinaría una divinidad o alguna fuerza sobrenatural sino las leyes de la física, la causalidad. (ver también el concepto del Demonio de Laplace).

Ahora bien, de acuerdo a la interpretación actualmente aceptada de la teoría cuántica, el universo tiene aspectos inherentemente aleatorios e impredecibles (al menos a nivel sub-atómico, aunque discutir sobre como esto afecta o puede afectar al universo macroscópico es otro asunto en el que no me adentraré por ahora) y por lo tanto, el futuro "no está escrito", no puede estar predeterminado. Esta visión es compatible tanto con el concepto de línea temporal única modificable como con el de las a veces erróneamente denominadas "líneas temporales paralelas", ya que en realidad no son paralelas, son divergentes. En este caso, estaríamos hablando de que, o es posible modificar la sucesión de eventos futuros sobre una misma línea o se generaría una nueva línea temporal cada vez que un evento difiera al previsto originalmente. En cuyo caso, el concepto de "destino" no aplicaría... ¿o si?


Bueno, estrictamente hablando, no, pero hay conceptos como el Principio de Autoconsistencia de Novikov que nos hablan de que la probabilidad de que ciertos eventos ocurran es igual a cero (como aquellos que desemboquen en una paradoja espacio-temporal) y esto estaría regulado por las mismas leyes que definen el funcionamiento del universo y mantienen el orden de este. Es decir, que así como un haz de luz no puede, de manera repentina y sin motivo alguno, torcerse y dirigirse en otra dirección que no sea una línea recta, estas misma leyes y fuerzas evitan que sucedan eventos disparatados que atenten contra la consistencia del universo. En este sentido, aunque teóricamente podemos hablar de la posibilidad de una cantidad infinita de universos, eso no significa que todas las combinaciones sean válidas. Por ejemplo, es como si por el hecho de que la cantidad de números naturales es infinita creamos que forzosamente tiene que existir un número entero que sea el resultado de dividir 3 entre 2. El asunto es que, aunque haya aspectos no deterministas en el funcionamiento del universo, esto no impide que existan fenómenos que sí lo sean (y en conjunto, el universo se comporta como si sí lo fuera) ni, mucho menos, invalida la causalidad, es decir, "si 'X', entonces 'Y'".

Desde esta perspectiva, podemos ver el tiempo como un río y nosotros como gotas que forman parte de dicho río. Aunque no podemos predecir donde terminará cada una de las gotas o qué les sucederá en el trayecto, el río tiene una dirección establecida y podremos saber con una certeza más o menos precisa en donde desembocará y cuál será el flujo de agua. Como gotas que somos, podríamos movernos un poco hacia un lado u otro, pero no podemos impedir ser arrastrados por el cauce del río ni ignorar completamente las condiciones y fuerzas que actúan sobre nosotros.

En consecuencia, no podríamos hablar de un destino fijo e inamovible... peeero tal vez sí de algo más flexible, algo así como el conjunto de eventos y aspectos que son inevitables en nuestra existencia y nos empujan en cierta dirección, aunque posiblemente no tengan una temporalidad o forma muy definida... así como el principio de autoconsistencia de Navikov habla de eventos cuya probabilidad es igual a '0', tal vez también existan eventos o condiciones cuya probabilidad de existir sea igual a '1' (es decir, forzosamente sucederán)... al menos, es en lo que yo pienso cuando escucho esta palabra, como si el 'destino' fuese, más bien, una especie de atractor. Si... supongo que soy raro.

Por poner un ejemplo hipotético trillado: Asesinan a Hitler antes de que suba el poder. ¿Esto impediría que suceda la segunda guerra mundial? Muy probablemente no. Tal vez simplemente quien hubiera llevado a Alemania a la guerra sería alguien más, tal vez las circunstancias en las que la guerra hubiera detonado y desarrollado serían distintas, pero como es un evento de causas multifactoriales es muy probable que de todos modos fuera a suceder (¿o no?... bueno, eso dependerá también de si este es un evento de un sistema estable, inestable o caótico).

Incluso, podríamos hablar del destino no en absolutos sino en proporciones o porcentajes. Por ejemplo, imaginemos que en una población existen dos individuos que no se conocen pero que comparten varios rasgos y, específicamente, un interés profesional por un tema en particular que no es común entre el resto de su población. Si esos individuos se llegan a conocer ¿sería algo muy extraño? por supuesto que no. No podremos predecir cuando o cómo se conocerán, pero seguramente las probabilidades de que lleguen a conocerse excederán de manera considerable a las probabilidades de que no lo hagan porque terminarán frecuentando lugares y personas afines a ese interés... en ese sentido, conocerse podría haber sido parte de su "destino".

El problema con este planteamiento es que tampoco es fácil determinar qué factores influyen en nosotros (o cuales no), hasta qué grado o de qué manera. Hay cosas muy evidentes como que "algún día habremos de morir" y que, si así lo dictan nuestros genes, probablemente será de algún tipo de cáncer... pero esto último no lo podemos saber con certeza ni tenemos manera de medirlo, es decir, aunque tenga una propensión del 100% a desarrollar un tipo de cáncer incurable podría suceder que saliendo del consultorio del médico que me diagnosticó muera atropellado.

¿Habrá manera en algún punto de predecir que "el día de mañana terminaré desayunando cereal" porque "la gasolina subió y eso provocó que el repartidor de pan fuera a otra gasolinera más barata, no pasara a tiempo y no hubiera el pan que deseaba comprar cuando fui a la panadería"?,

Esto nos lleva a pensar: ¿realmente estamos decidiendo algo o somos solamente otro engrane en la maquinaria universal y actuamos en consecuencia?, ¿qué tanto están nuestros pensamientos, acciones y porvenir atados a esos factores inevitables y que tanta libertad de acción realmente tenemos? Y aquí es donde tenemos que hablar no solo de qué tanto conocemos o desconocemos de los factores externos sino también de los internos.

La naturaleza del Libre albedrío y la Conciencia Humana
La idea de que exista un 'Destino' causa en algunas personas mucho rechazo por la simple y sencilla razón de que a los humanos nos gusta pensar y sentir que tenemos el control; tal vez no sobre otros o nuestro entorno, pero al menos sobre nosotros mismos:

- "Quiero creer que pedí un pastel de fresa y una malteada de chocolate porque así lo decidí yo, no porque me lo haya impuesto algo o alguien".
- "Quiero creer que puedo cambiar de opinión, pensar y actuar distinto a como lo hago actualmente y, en consecuencia, estar mejor de lo que lo estoy en estos momentos".

Aunque también es cierto que hay otros que abrazan el concepto por voluntad propia porque les da cierta certeza, sentido de transcendencia y de propósito.

Pero entonces, ¿sí somos libres de decidir?, ¿cómo podemos saberlo? Bueno, este es un tema que no se ha resuelto en milenios, así que no espero lograrlo con una entrada de un blog.

Si habláramos de alguien que tenga un Trastorno Obsesivo-Compulsivo o depresión clínica diríamos que no es solo esclavo de sus pensamientos sino que incluso sus pensamientos han sido 'secuestrados' por algo que funciona de forma inadecuada en su cerebro. No puede simplemente decidir "no ser obsesivo" o "no estar deprimido", así como un esquizofrénico tampoco puede decidir no tener alucinaciones u otros síntomas que afectan la forma en la que piensa y siente. Incluso, pensando en algo tan básico como la felicidad, muchos creen que no depende depende de factores externos, sino únicamente de nosotros mismos, de desearlo. Pero si ese es el caso ¿por qué no todos decidimos ser felices y problema resuelto?

Por una parte, según lo que menciona psicología positiva, la felicidad no es algo completamente interno, sino que también depende de ciertas condiciones externas para alcanzarla (aunque podemos trabajar para reunirlas), pero aunque fuera algo completamente interno, ¿dependen completamente de nosotros nuestras decisiones?, ¿realmente son nuestras las decisiones que tomamos?

Los debates filosóficos sobre la naturaleza de la consciencia humana siguen y seguirán por mucho tiempo, pero la neurociencia no ha arrojado información muy reveladora sobre como lo que pasa en nuestro cerebro a nivel fisiológico determina mucho de lo que pensamos y sentimos, y por lo tanto, de las cosas que decidimos.

Nuestro sistema nervioso central es una intrincada red en la que suceden innumerables procesos electroquímicos. Estos procesos no los podemos controlar directamente, tal vez ni siquiera podemos decir que nos controlan porque más bien, estos procesos es lo que nosotros somos, de lo que estamos hechos (al menos desde una perspectiva materialista). La complejidad de la mente humana se puede explicar si la consideramos un Sistema Caótico Determinista, de ahí que sea tan impredecible y difícil de cuantificar, aunque para ciertos casos podemos tener aproximaciones bastante acertadas, por ejemplo, que alguien se moleste o incomode al ser insultado. No todos reaccionan de esta manera pero es una consecuencia lógica ante esa clase de estímulo.

Pero no solo se trata de si nosotros y nuestras decisiones somos tan solo el resultado del funcionamiento de nuestro sistema nervioso sino que ¿de dónde viene lo que lo hace funcionar de esa manera?.

Cada quien tiene una forma particular de ser, de pensar y de sentir... de reaccionar ante el entorno, pero esta no es arbitraria o aleatoria. Nuestra personalidad es el resultado de la interacción de nuestro bagaje genético (temperamento) y lo que hemos experimentado y aprendido a lo largo de nuestras vidas (carácter). Tendemos a pensar en lo genético como la parte interna y lo cultural como lo externo, pero ¿realmente lo genético es un factor interno?, ¿quién lo puso ahí?, ¿nosotros decidimos que genes poseer o cómo se iban a expresar?

Nuestros genes provienen de nuestros padres, y a su vez de sus padres... habrá rasgos que nos sean útiles y otros que no. Eso no lo podemos cambiar. Podemos decidir hacer algo al respecto para compensarlos pero, también, el tomar esa decisión solo es posible si nuestro temperamento y nuestro carácter nos llevan en esa dirección. ¿Realmente podemos tomar una decisión que no tenga relación ni con nuestro lado genético ni con lo cultural?, ¿tendría sentido? Incluso, desarrollar una personalidad rebelde y decidir no aceptar lo que somos no deja de ser una manifestación de esos mismos rasgos. Si ponemos atención, los humanos tendemos a repetir los mismos errores de manera consistente y para que esto cambie tiene que suceder algo extraordinario (ambiental) y aun así, no todos somos igual de flexibles al cambio.

Al final, ¿realmente estamos decidiendo algo o todas nuestras decisiones son tan solo el resultado del funcionamiento de nuestra herencia y procesos bioquímicos?... No lo sé. Yo tiendo a pensar lo segundo, aunque no tengo problema alguno por ello.

Libertad de Acción
También, como diseñador de juegos el tema de la libertad de decisión en contraposición a un futuro preestablecido es relevante.

Desde la perspectiva formal del Diseño de Juegos, uno de los elementos que los define es el "desenlace incierto", pero para que este desenlace tenga sentido se tienen que conjuntar dos aspectos:
1) Se le tiene que otorgar poder al jugador, es decir, la capacidad de influir con sus decisiones y/o desempeño en el universo del juego.
2) Se tiene que administrar la información, para que aun cuando existan elementos definidos  de antemano, estos no sean predecibles y se revelen al jugador de forma dosificada para generar sorpresa e interés, además de que cada decisión que tome el jugador debe estar acompañada de la información correspondiente, tanto previa a la decisión, para que sepa por qué es relevante y qué opciones tiene, como después, para que sepa el efecto que han tenido sus decisiones y pueda evaluar si el resultado de esa decisión va o no acorde a sus intereses dentro del juego.


Pero más allá de esto y más allá de si existe o no el libre albedrío o si el universo es determinista o no, lo cierto es que los humanos queremos creer y sentir que tenemos la libertad y el poder de decidir e influir en nuestro entorno (agency of freedom). Comúnmente, en la vida diaria no tenemos el control que quisiéramos sobre las cosas, por lo cual, para muchos es muy importante y liberador encontrar eso en el juego, saber que podemos ganar, saber que nuestras acciones tienen resultados justos y predecibles; aun cuando como desarrolladores sepamos que casi siempre es una libertad muy limitada o prácticamente nula, pero lo importante es crearle al jugador esa ilusión de que es libre de hacer lo que quiera en el juego. 

Usando la lógica
Por último, pero no por ello menos importante, el planteamiento original que desató todo esto surge no tanto por el sentido existencialista, sino como un argumento lógico. Es decir, ¿puede ser algo opuesto a lo que es?, ¿cómo podría serlo? Desde el punto de vista lógico, esto es una paradoja, no puede ser. Si tu destino es rehusarte a aceptar tu destino, entonces tendrás que rehusarte a que tu destino es rehusarte a aceptar tu destino y por lo tanto, tendrás que rehusarte a rehusarte a rehusar tu destino... y se vuelve un problema recursivo.

No puede haber una entidad 'A' cuyo valor sea al mismo tiempo opuesto o distinto a 'A'. Por lo tanto, si la disyuntiva es: "A=A" o "A!=A", entonces tendremos que aceptar que "A=A" porque la otra opción no puede ser válida. De modo que si, al final, terminas haciendo algo distinto a tu "destino", entonces quiere decir que en realidad, lo que originalmente creíste que era tu destino no lo era, sino que tu destino era hacer algo distinto a ello, y lo terminaste haciendo.


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Conclusión
Me llama mucho la atención (y siendo honesto, me desagrada) que en muchas historias de ciencia ficción la "moraleja" final sea que "el futuro no está escrito, sino que lo forjamos con nuestras decisiones", porque a muchos les causa mucho ruido o hasta pánico la idea de que las cosas ya estén predeterminadas y no puedan ser cambiadas. Yo opino que eso no tiene que ser un problema.

Aun si vivimos en un universo determinista, donde tanto el pasado como el futuro están "escritos", no creo que esto haga menos valiosas nuestras decisiones porque de todas maneras desconocemos lo qué sucederá, las ejercemos sin saber el desenlace y las tomamos con el mismo miedo, con la misma incertidumbre y la misma buena o mala voluntad.

Aun cuando seamos tan solo un montículo de compuestos orgánicos e impulsos eléctricos, no creo que eso haga a nuestras emociones y decisiones menos auténticas. De todos modos queremos, de todos modos reímos, de todos modos anhelamos. De todos modos extrañamos, de todos modos lloramos y de todos modos nos duelen cosas.

Aun cuando todo lo que tenemos y somos provenga de algo o alguien ajeno a nosotros, como nuestros padres, nuestra escuela, nuestros amigos y hasta de nuestros bienes materiales. Es lo que somos y eso no nos hace ser "menos nosotros", ¡al contrario! Me parece impresionante el tan solo pensar que el punto de intersección o el resultado de la conjunción de todos esos elementos somos justamente nosotros, cada uno como individuo.

Al final, sea de la manera que sea, es lo que somos y es lo que tenemos. Es algo que debemos vivirlo, apreciarlo, agradecerlo, repudiarlo, disfrutarlo y sufrirlo.

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Como dato adicional, el tren de ideas que me llevó a formular la frase de la discusión salió de la carta que le deja Thunder Ryu a Travis en el juego de "No More Heroes", sobre todo el párrafo que marco casi al final:

"Travis!
THAT!
Path of men is not path of beasts.
You know?

You know?
Your edge can be
poison or cure.
To be learned is
the path,
and to be ignorant is
also the path.

Your path, your path is
THAT.
A path that no one,
nothing can pass.
Yet the path reach on.

Devotion is only given
to those who perfect
single thing.
Reward, then!

No reward those who
do not perfect.
Does a reward or just
evil lie down
your path?

Fight until you die,
Travis."



2018/03/15

Razonamiento Logico-Abstracto en el ser humano.

Poniéndome al corriente con mis canales de YouTube me encontré con estos tres videos que conforman una discusión que me pareció muy interesante. 

Primeramente pongo aquí el video que da pie a ella:


Antes de continuar, aclaro que mi intención no es descalificar algún punto de vista (ya cada quien sacará sus conclusiones), ni siquiera entrar en la discusión sobre la existencia de Dios. Más que nada, me parecieron muy interesantes las respuestas y los puntos que tocan; sobre todo la segunda, donde se habla sobre lo qué es la lógica y cómo opera. Estos son conceptos que aunque son sencillos, no todos están familiarizados con ellos y conocerlos ayuda a disipar muchos malentendidos.

Este es el video de la primer respuesta en el que se habla sobre el origen de la vida y el universo y el argumento sobre la 'Complejidad vs. Probabilidades'. Posteriormente habla sobre la intuición y sus limitantes al momento de tratar de llegar a la verdad a través de ella.


Y este es el video que realmente me llevó a compartir esta discusión. Plantea muy bien lo que es un argumento lógico y lo que no lo es, con ejemplos y todo. También habla un poco sobre las etapas del desarrollo cognitivo propuesto por Piaget. Si bien, los conceptos los conocía, lo que desconocía y me sorprendió es lo que menciona sobre que hay un porcentaje de la población humana que nunca supera la etapa "operacional concreta". :O


De entre los cientos de temas sobre los que quisiera estudiar más está el asunto de la capacidad de pensamiento abstracto en el ser humano. Es bien común que la gente se queje y le rehuya a las matemáticas, y uno se pregunta ¿por qué?

Conversando con algunos amigos científicos la conclusión suele ser del tipo "No les supieron inculcar el interés y cariño a esta área del conocimiento cuando eran niños, pero es como cualquier otra materia". Sin embargo, luego de pensarlo un poco... o un mucho, creo que no es así, o al menos no es tan simple.

Aunque cada individuo tiene capacidades diferentes, en términos generales, las matemáticas y el pensamiento abstracto no son aptitudes básicas de los seres humanos. Desarrollar la capacidad de realizar operaciones lógico-matemáticas complejas no solo requiere entrenamiento, disposición y disciplina sino que va en contra del funcionamiento habitual de nuestro cerebro. LA LÓGICA Y LAS MATEMÁTICAS NO SON INTUITIVAS. Nuestra mente tiende a privilegiar la inmediatez de los resultados y las "aproximaciones razonables" sobre la precisión, busca reglas generales que tengan sentido en el momento aunque no sean lo más exacto, pensamos en magnitudes de "poco" o "mucho" antes que en obtener cifras concretas, lo cual funciona muy bien en algunos escenarios cotidianos pero es inadmisible en un proceso lógico-matemático formal.

Un ejemplo de esto es la importancia de la informática en nuestros días. Desde el uso de una calculadora hasta las computadoras de hoy en día, el humano requiere auxiliarse de instrumentos para realizar ciertos cálculos y poder llevar el registro y control de la información, porque no es parte de nuestras habilidades naturales. Las computadoras están explícitamente diseñadas para poder realizar operaciones con la mayor precisión posible, justamente compensando esa carencia que tenemos, gracias a ellas podemos hacer cosas que antes hubieran sido inimaginables para nosotros, como especie.

Siempre he pensado que hay pocos buenos profesores de matemáticas y, de hecho, creo que tiene que ver con esto mismo. No es que no sepan del tema sino que muchos de ellos no son muy hábiles para enseñar y esto me parece que tiene que ver con sus rasgos de personalidad, ya que las matemáticas requieren cierta inclinación hacia el pensamiento abstracto y es común que eso no vaya muy de la mano con las habilidades sociales porque la introversión es regularmente un rasgo ventajoso para poder responder a esa exigencia mental.

El otro gran asunto relacionado con las capacidades humanas es que, cuando nos adentramos un poco más a tratar de entender el funcionamiento del universo, nos damos cuenta que las reglas generales que tienen sentido para nuestra cotidianidad no aplican a otros marcos o a otras magnitudes (física cuántica, astronomía) y es donde nuestra intuición topa con pared (además de que nuestros sentidos nos dan información muy limitada del mundo) y regularmente nos costará mucho trabajo aceptarlo por nuestros sesgos mentales que, por cierto, no son otra cosa que parte de los mismos mecanismos que nos ayudan a sobrevivir en el mundo y que nos sirven como "atajos", que no siempre aciertan, pero lo hacen en una proporción más que aceptable para asegurar nuestra subsistencia. Las emociones y sentimientos, en general, son una herramienta muy importante para sobrevivir como especie. No siempre acertarán y en ocasiones es importante no ser dominados por ellas (como el pánico), pero también haríamos mal si las ignoramos completamente o no les damos su debida importancia. Incluso, desde un punto de vista evolutivo, podríamos argumentar que la forma en la que funciona nuestro cerebro no es la ideal o podría ser mejor... y probablemente es cierto, pero las especies que sobreviven no tienen que tener "rasgos ideales" sino que basta con que sean suficientemente funcionales con respecto a su entorno para lograrlo, y hasta ahora, esos rasgos nos han sido suficientes, aunque ¿lo seguirán siendo en el futuro?

Como dice José Luis Crespo, de 'Quantum Fracture': "EL UNIVERSO ES ANTI-INTUITIVO" ¿cómo es posible que el tiempo transcurra distinto para nosotros que cerca de un agujero negro?, ¿cómo que no se pueda saber al mismo tiempo la posición exacta y la velocidad de una partícula sub-atómica?, ¿cómo es posible que si un hotel con habitaciones infinitas está lleno y llega un nuevo huésped se le puede asignar una nueva habitación? Por eso necesitamos del pensamiento lógico-matemático para hacer ciencia. LA CIENCIA EN GENERAL NO ES INTUITIVA, requiere un esfuerzo consciente y mucho trabajo, rigor y disciplina (lo cual, muchos no tenemos). Formular una teoría que intente explicar la naturaleza del universo con 11 dimensiones no fue una simple ocurrencia de alguien en una tarde de ocio, son años de trabajo, razonamiento e investigación invertidos... y aun así, al final, puede que la respuesta que encuentren no sea la esperada.

La ciencia no tiene todas las respuestas ni existe solamente lo que la ciencia plantea. Hay mucho, muchísimo por descubrir y lo más probable es que haya por ahí muchas cosas que nunca conoceremos o entenderemos, pero la ciencia, desde su marco de referencia, solo puede dar como válidas aquellas que pueden ser comprobables con las herramientas que poseemos de momento, y para ello, debemos aprender a formular las preguntas de la manera correcta.

2017/12/31

2017 - 2018

Este año que está terminando fue muy pesado. En realidad, han sido como los últimos 20 meses, pero hubo unos cuatro o cinco meses al terminar el 2016 y comenzar el 2017 que fueron en particular complicados. Por fortuna, las cosas han ido mejorando, aunque no se han resuelto del todo y conté con el apoyo de varios amigos para sobrellevar la situación. Sin ustedes, no sé qué hubiera hecho. Les estoy muy agradecido.

También hubo cosas buenas en este tiempo, algunas muy memorables que voy a atesorar el resto de mi vida. Pero bueno, en vista de las dificultades, es necesario replantear y reflexionar, buscando la manera de que las cosas funcionen mejor.

La imagen puede contener: pantalla e interior

Hace años, leí algo que (aunque no recuerdo las palabras exactas ni con precisión quién lo dijo) se me quedó muy grabado. Parafraseando, una autora de comics decía: “Llegué a un punto en mi vida en el que aun no soy vieja pero no sé si el tiempo que me queda me alcanzará para hacer las cosas que me faltan por hacer”. Hablaba de los proyectos a los que hay que invertirle años para sacarlos adelante y cómo solo podemos hacer unos cuantos de esos en la vida, por lo que tenemos que elegirlos muy bien.

Bueno, desde hace años también me siento así. Ahora soy más viejo que ella cuando escribió esas palabras y aun no he concretado ninguno de mis “proyectos de vida”. Me he dedicado a hacer otras cosas o preparar el camino para cuando se puedan hacer, pero el tiempo se me está yendo. De hecho, siento que ya no me alcanzará la vida para terminar mis cosas, lo cual es bastante frustrante, pero aun así creo que debo intentar avanzar lo más posible. Es lo que me queda.

Sé que soy ambicioso. Quiero hacer muchas cosas muy específicas que no son fáciles de lograr, pero, sobre todo, no se trata solo de hacerlas por hacerlas o de hacerlas al aventón, sino de hacerlas “a mi manera”, o de otro modo no tendrían sentido. He tomado decisiones para poderlas hacer, pero tal vez mi estrategia ha sido equivocada porque no ha funcionado, así que tengo que hacer ajustes. Y mi problema no es solo con los “proyectos” que no he logrado terminar. De hecho, esa es la parte que menos me preocupa. Donde más corto me he quedado es en cuanto a mi vida personal.

Es por ello que tengo que enfocarme. Este año también dediqué mucho tiempo a actividades que me exigían mucho y no me estaban dejando un beneficio económico ni una satisfacción personal ni nada que me ayudara a avanzar en mis cosas o a sentirme mejor. Tengo que hacerlas a un lado. No puedo darme el lujo de dejar ir mi tiempo y energía, cada vez más escasos, en estas cosas. Pasé semanas trabajando a más no poder, desvelándome y malcomiendo, para poder terminar cosas que no eran mías… y al final, con toda la pena del mundo, tener que buscar a quién le podía pedir prestado para tener aunque sea algo de comer y pagar lo básico. Eso no está bien. Es sumamente desgastante. No es saludable y tampoco me hacía sentir bien. No necesito eso. No lo quiero.

Es contradictorio y físicamente imposible pero necesito trabajar más, necesito descansar más...necesito dinero, necesito leer más, necesito comer mejor, necesito hacer ejercicio, necesito dedicarme más tiempo a mí y a las cosas que disfruto… necesito redescubrir las cosas que disfruto porque prácticamente las he olvidado. Necesito avanzar y terminar mis proyectos, necesito atender mis necesidades personales. Necesito reprimirme mucho menos. Necesito buscar sentir cosas y externar lo que siento. Necesito otras cosas que aquí no menciono… el tiempo no me va a alcanzar para todo. Habrá que ver a qué se le puede hacer espacio y equivocarse lo menos posible.

Decir “NO” es una de esas lecciones de vida tan sencillas y tan difíciles de aprender. Lo intento siempre y pocas veces lo hago bien. Tengo que seguir trabajando en ello. Voy a tener que esforzarme más para decir “no” cuando me pidan ayuda. No puedo decir tajantemente que les negaré mi ayuda a los demás pero definitivamente seré menos proactivo en ese sentido. No quiero ser egoista… pero creo que debo serlo. Todos debemos serlo en la medida correcta y en estos momentos, lo necesito. Ayudar a los demás nunca ha sido parte de lo que quería hacer pero solía hacerlo con gusto. No quiero ser grosero o mal agradecido con quienes me han tendido una mano pero necesito atenderme a mí mismo y atender menos a los demás. Sé que no puedo ni debo aislarme completamente del mundo pero tengo que pintar mi raya. Estoy muy diezmado. No solo quiero tiempo para mis propios proyectos, quiero tiempo para descansar y para hacer cosas placenteras. Odio vivir solo para trabajar y muchas veces termino haciéndolo.Ya no quiero echarme cargas innecesarias. Ya no quiero desvelarme trabajando en proyectos que ni son míos ni me están dando para comer. Tengo demasiadas cosas que resolver como para ponerme a intentar resolver las de los demás.

Esta es una decisión consciente. Me alejaré, en la medida de lo posible, de las comunidades, de los eventos y otras actividades. No al 100% pero limitaré mucho mi involucramiento. Lo dosificare. Sé que también para mis proyectos necesito contactos y networking pero me abstendré de involucrarme en la organización de este tipo de actividades. Incluso, hay responsabilidades que tomé hace poco que no debí tomar y tengo que resolver qué hacer con ello. 

2017/10/22

OUTATIME



Desde niño, no solo me he sentido siempre fuera de lugar, sino como "fuera de tiempo"... demasiado joven o demasiado viejo para todo. En todos los grupos de las 13 escuelas en las que estuve antes de estudiar a la licenciatura, no solo me tocaba ser el nuevo, sino que siempre fui el más joven de mi grupo... pero al mismo tiempo, también era el "más grande". Implícita o explícitamente, era de quien más se esperaba. Estaba ahí porque me tocaba estar, pero yo debería estar en otro lugar... al menos eso sentía o entendía o suponía. A veces quería regresar a donde estaba antes, a veces sentía que ya debía haberme ido a otro lugar...

Primero de primaria lo recuerdo como algo desagradable, aunque mi mente borró la mayoría de los recuerdos. Era muy desesperante porque no había nada más que aprender y no podía socializar.

Años después, en una de las escuelas en las que cursé la secundaria, nos quedamos sin profesor de ciencias sociales como a los dos meses de iniciar el año escolar, así que, como yo era el jefe de grupo, el subdirector me encargó la clase. Él aplicaría exámenes, pero yo tenía que ver la manera de poner a trabajar y estudiar al grupo. Me apoyé en dos compañeros que tenían las mejores calificaciones. 

En otra ocasión, me tocó presentar un examen el primer día que llegué a una nueva escuela... y como terminé antes que los demás y tenía todas las respuestas correctas, el profesor me dio los exámenes para que yo los revisara... XD. A los pocos días me nombraron jefe de grupo también en esa escuela.

Nunca sentí ser excepcionalmente inteligente y mucho menos era carismático. Ni siquiera tenía las mejores calificaciones de la clase, pero varios profesores (con algunos me llevaba mejor que con mis compañeros de clase) me llegaron a decir que lograría grandes cosas siendo aun muy joven.

Eso no pasó.

Ahora, es el caso contrario. Siento que ya es demasiado tarde para muchas cosas. Que he logrado muy poco y que he desatendido partes importantes de mi vida. A veces, siento como si hubiera estado en coma por muchos años y de repente desperté y me di cuenta que me había quedado atrás. Supongo que, en parte, nunca fui realmente tan inteligente ni tan capaz como parecía.

El problema con ser viejo no es ser menos popular o estar menos 'In'. El problema es que los humanos caducamos. Morimos. Y en el proceso, nos desgastamos. Así que ser viejo significa que nos queda menos tiempo de vida (aunque, bueno...  también se puede morir joven), y entonces, nos damos cuenta de que tal vez ya no nos alcanzará el tiempo restante para hacer las cosas que queríamos. O peor aun, que aunque nos queden días ya no nos sean de utilidad porque ya no tenemos la energía o capacidad para hacerlas.