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2022/03/21

Diario de Sueños - 2022/03/21

Hace algunos días soñé que viajaba... Pero no de manera ordinaria. De entrada, porque no viajaba yo directamente sino que viajaba con todo y el departamento en el que vivo actualmente (era algo similar a lo que pasa en El Castillo Vagabundo), y en segunda instancia porque viajaba en el espacio pero también en el tiempo. En realidad, no controlaba a donde o a qué momento viajaba, solamente de repente viajaba y a veces ni yo me daba cuenta en qué instante ocurría hasta que salía del depa y veía que estaba en un lugar distinto; pero siempre era a algún lugar que conozco o relacionado conmigo de alguna manera. La verdad es que el sueño no era muy claro ni muy consistente, así que no sé del todo cómo ocurrían las cosas.

En cierto punto del sueño, me daba cuenta que había viajado a Colombia (un viaje que tengo pendiente desde hace varios años). Salía del depa y estaba en un lugar amplio y gris y un tanto oscuro. Parecía un estacionamiento muy amplio de un centro comercial, pero era de noche… en ese lugar me encontraba con varias personas conocidas, pero en algún punto veía a una amiga de allá, quien me saludaba y yo me acercaba también a saludarla y comenzábamos a conversar… pero al hablar con ella me daba cuenta, por lo que me decía, que no era la de ahora, sino que, era ella pero de hace algunos años. Es decir, yo estaba en el pasado. No recuerdo las palabras o frases que me decía, solo que yo notaba que decía cosas que no correspondían con la situación actual. No sé bien por qué pero de algún modo yo sabía que era el año 2017. Yo no le quería decir que era del futuro, primero, porque sonaría muy extraño, no me creería y tal vez me lo tomaría a mal y, segundo, porque no quería interrumpirla. Quería escuchar lo que me decía… pero por alguna razón, yo tenía que regresar al departamento y entonces viajaba a otro lado.

Así, aunque el recuerdo no es muy nítido, en el sueño viajaba a distintos momentos en el tiempo (en un rango de unos cuantos años al pasado y al futuro) y a distintos lugares, en los que me encontraba brevemente con varios amigos. Salía de mi departamento y estaba en un lugar distinto, recorría un poco los alrededores, encontraba a alguien, lo saludaba y luego regresaba rápidamente para que "no me fuera a dejar" el departamento.

En uno de los momentos en los que había regresado y estaba dentro del departamento, escuchaba que tocaban a la puerta. Salía a abrir y era otra amiga mía, quien había venido a visitarme a la ciudad de México... fue una grata sorpresa verla y que me viniera a visitar pero, de nuevo, cuando hablaba con ella, me daba cuenta de que no coincidíamos en el tiempo. En esta ocasión, aunque yo estaba en la ciudad de México había viajado al futuro, pero no tenía muy claro si había sido solo por unos meses o era más de un año de diferencia, porque por lo que ella me decía me daba la impresión de que no era la primera vez que me visitaba aquí en el depa. De nuevo, no recuerdo sus palabras pero sí que me contaba sobre cosas que, para mí, aún no habían ocurrido. Tampoco a ella quise interrumpirla para tratar de explicarle mi situación, solo quería escucharla y trataba de seguirle el hilo a lo que decía porque mencionaba algunas cosas que yo desconocía.

2019/05/26

Diario de Sueños - 2019/05/26

Soñé que tenía que hacer un viaje hacia el norte y cruzar la frontera. No estoy seguro de a qué lugar (aunque en el sueño sí lo sabía), pero me tocaba viajar en automóvil y conducir, porque en el auto llevaría distintas pertenencias, no solo mías sino de otros. Nunca me ha gustado conducir y tiene muchos años que no lo hago pero sabía que tenía que hacerlo, así que no renegaba de ello. Al menos, conduciría un auto que ya conozco, el auto de mi familia de hace años, al que mis amigos y yo le apodamos el "Slave 1".

Subía y acomodaba todos los objetos al automóvil. Eran muchos, prácticamente se desbordaban y por eso me tomaba tiempo organizarlos. Terminaba como envolviéndolos en una sábana para contenerlos. Al terminar, ya estaba listo para partir pero también me sentía muy cansado, así que encontraba un hueco entre las cosas, en la parte de atrás del auto, y me recostaba para darme un respiro... pero terminaba quedándome dormido.

Al despertar, me di cuenta que ya iba en camino, mas al voltear hacia el asiento del conductor veía que nadie iba conduciendo. Recordé que ya había arrancado el motor y así lo había dejado cuando me recosté. De algún modo, el auto empezó a avanzar solo. Tal vez no puse el freno de mano. No lo sé. Seguía parcialmente recostado, solo tenía la sensación de movimiento y veía por la ventana que nos desplazábamos mientras pensaba en lo sorprendente que era que no nos hubiéramos estrellado. Pensé que tal vez tenía una especie de "piloto automático". Me levanté para moverme a la posición del conductor y tomar el control del vehículo. También pensaba en si había cruzado ya la frontera, aunque asumí que no porque difícilmente hubiera podido cruzar sin que me detuvieran. Al mismo tiempo, buscaba mi pasaporte entre mis bolsillos y sentía tranquilidad al encontrarlo en uno de ellos.

Al llegar a la posición del piloto y tratar de ubicar donde me encontraba me daba cuenta que no había camino, estaba avanzando en un área deshabitada. Había irregularidades en la superficie pero se podía avanzar con el auto. El lugar parecía como la base de una montaña o una meseta. No se alcanzaba a ver mucho, había neblina y el clima era frío. El panorama era grisáceo. Casi no había vegetación y por alguna extraña razón había montículos de roca triturada en fragmentos pequeños (unos 3 cm. de largo). No parecían algo natural, más bien, parecía que ahí los habían colocado. Recordé las plantas de proceso de mineral en las que ha trabajado mi papá.

Traté de buscar un camino o indicios de uno, pero no se veía nada. Todo el panorama era muy monótono. ¿Cómo salgo de aquí?, ¿Hacia dónde voy?, ¿a la derecha o a la izquierda? También estaba la posibilidad de dar media vuelta y regresar por donde venía... pero tenía la sensación de que sí iba más o menos en dirección correcta.

De pronto, alcancé a ver a lo lejos una forma amarilla. Al parecer era un vehículo, así que traté de aproximarme. En esa parte del sueño no recuerdo realmente conducir el auto, pero de algún modo mi intención de acercarme al vehículo amarillo tuvo efecto (a lo mucho, movía el volante pero no controlaba el vehículo del todo). Al acercarme corroboré mis sospechas. Era una camioneta tipo 'Van', parecía equipada para terracería y excursionismo y me dio la impresión de que transitaba por un camino sin pavimentar.

Logro acercarme y confirmo que sí hay un camino por donde transitaba la camioneta. También alcanzo a notar que la camioneta se detuvo y por eso pude darle alcance más pronto de lo esperado, así que intento hacer lo mismo pero me doy cuenta que no puedo colocar mis pies sobre los pedales para frenar. Hay cajas y objetos que me estorban ahí y ni siquiera me dejan verlos pero, además, aunque los quitara parece que ni siquiera los alcanzo. Siento mis pies torpes y los pedales muy lejanos.

De cualquier modo, sin entender por qué, el auto se detiene, quedando a unos veinte metros de la camioneta. Me quedo pensando si debo intentar acercarme más con el auto o bajar para hablar con el conductor. En eso, la camioneta reanuda su marcha, así que intento arrancar de nuevo e ir tras ella... pero no puedo seguirla porque el auto ya no arranca. Intento un par de veces dar marcha con la llave pero no tiene efecto, en una tercera, parece que el motor enciende pero luego de un par de segundos se apaga. Reviso los instrumentos del tablero y me doy cuenta que el indicador de la gasolina está hasta abajo al igual que el de la batería. Intento con los pies hacer algo en los pedales pero sigo sin poder alcanzarlos. Pienso que aunque arranque y tenga un poco de combustible no sé a qué distancia esté la próxima gasolinera ni en qué dirección y posiblemente no me alcanzará para llegar porque ya todo se gastó en el trayecto mientras estuve dormido. Pensaba: "Si esa camioneta se va me voy a quedar varado en este lugar y empujar el auto yo solo tampoco parece una opción viable".

Sigo intentando arrancar el auto, pero no lo logro... incluso, siento que ya ni siquiera puedo sostener el volante con la manos. Me siento muy débil y me empiezo a inclinar inevitablemente a un lado, quedando semi-recostado sobre la ventana del auto, sin fuerza para sentarme correctamente ni sujetar el volante y sin una postura adecuada para alcanzar los pedales del auto... solo veo como la camioneta amarilla se aleja de mí hasta que desaparece de mi vista.

2019/02/19

Diario de sueños - 2019/02/19

Soñé que volaba y podía superar obstáculos grandes
(de unos 20 metros de altura).
Tenía muchos años que no lo hacía.

Antes soñaba muy frecuentemente que volaba pero tenía como tres años que no soñaba con esto.

Dejar volar en los sueños fue gradual. Al principio, volaba de muy diversas maneras y con distintos grados de libertad (incluso llegué a soñar que volaba entre ciudades) pero en determinado momento me empezó a costar trabajo hacerlo hasta que llegó el punto en el que apenas y podía levantarme del suelo un par de segundos... y posteriormente dejé de soñar con ello.

La mayoría de mis sueños son lúcidos (es decir, estoy consciente de que es un sueño), pero más en los que vuelo porque al darme cuenta de que es un sueño intento volar.

Volar en los sueños es, de cierto modo, una representación de mi fuerza de voluntad y/o sensación de libertad, que antes sentía que era muy grande y fue disminuyendo, por eso me costaba cada vez más despegar del piso y cuando intentaba volar sobre obstáculos y objetos grandes simplemente no podía. No solo es el tema de volar más alto, que representaba un esfuerzo cada vez mayor, sino el qué pasaría una vez que estuviera arriba o que cruzara al otro lado del obstáculo... ¿podría mantenerme en el aire?, ¿caería?

No sé porqué volví a tener este tipo de sueños. Tal vez porque estoy agripado.


En esta ocasión, lo que soñé fue que estaba en una ciudad desconocida. No recuerdo la situación, pero había una especie de barda de unos 8 metros de alto que había que superar, con esfuerzo llegaba arriba pero al llegar me daba cuenta que parecía mas como una loma, pero muy vertical... y que tenía otro segmento más alto que no se veía desde abajo... de nuevo, hice un esfuerzo para seguir subiendo pero al llegar arriba notaba, de nuevo, que había un segmento extra más alto, y me esforzaba aun más para seguir subiendo hasta llegar arriba. Una vez a esa altura, veía al otro lado casas y una reja metálica. Me daba un poco de temor porque pensaba que si la fuerza me fallaba podría caer o descontrolar el vuelo... aunque al final pude seguir volando, más o menos a la misma altura , sin consecuencias negativas.

2018/11/19

Diario de Sueños - 2018/11/18

El domingo dormí toda la tarde.


Soñé que salía de dar clases...

Ya era de noche pero en lugar de ir a mi casa había quedado de verme con mi grupo de amigos con quienes jugué por primera vez Dungeons & Dragons hace años (a algunos de los cuales tiene mucho que no veo), así que caminé varias cuadras por la calle hasta llegar a un edificio de departamentos. Ellos me esperaban en un departamento del tercer piso. Al entrar me di cuenta que era relativamente pequeño y austero pero se veía que no tenía mucho de haber sido construido. Estaban todos ahí, con las luces apagadas, aunque alcanzábamos a vernos claramente porque las luces de los edificios aledaños proporcionaban iluminación indirecta y la penumbra era suficiente para distinguirnos. Saludaba a todos uno a uno y les preguntaba que cómo estaban. Platicábamos muy brevemente, no recuerdo de qué... y en unos instantes más comenzaban a irse o simplemente volteaba y ya no estaban ahí. Luego de un par de minutos, todos se fueron, menos uno de ellos. Yo estaba resignado a quedarme ahí solo y comenzaba a revisar mi mochila para sacar algún cuaderno o libro y ver qué me podía poner a hacer para avanzar en los pendientes y evitar quedarme sin hacer nada pero mi amigo me dijo que fuera con él a otro lugar cerca de ahí, que lo acompañara a una fiesta... o algo así.

Llegamos a otro departamento, con un estilo parecido. Se veía que era nuevo y no muy grande, solo que este se veía muy cuidado y decorado con cosas caras y lujosas como muebles de diseñador y algunos objetos en las paredes. Era blanco con algunos detalles color magenta e incluso parece que tenía luces neón de ese color en algunas partes, como las aristas que unían el techo con las paredes. Pero no había realmente una fiesta. No había música, ni movimiento, ni comida o bebida a la vista. Solo había como 4 personas más en el lugar pero no parecían estar festejando o conviviendo, más bien como que tenían que estar ahí por alguna razón, o esperaban a alguien, aunque su atuendo sí era como de fiesta o como si estuvieran en un bar.

La primer persona a la que vi fue una mujer como de 30 años o poco más, muy maquillada y con un vestido largo color vino; se veía que era guapa, aunque no la alcancé a observar con detenimiento. Estaba sentada, muy seria y callada, en un banco alto al fondo del departamento. También estaba un tipo joven, de unos 20 años, con una actitud más alegre y una cámara en mano con la que no dejaba de grabar a todos en el lugar, incluidos a mi amigo y a mi, al tiempo que sonreía y buscaba llamar nuestra atención como para que supiéramos que nos grababa. Por último, vi dos muchachas muy jóvenes, tal vez adolescentes, ambas con vestido de noche y una actitud seria, tímida, casi triste. Una de ellas era morena y muy delgada, su vestido era color violeta y tenía rasgos un tanto asiáticos, aunque no estaba seguro de que lo fuera. De la otra no recuerdo su apariencia porque estaba parada detrás de la primera. creo que su vestido era blanco.

Yo me senté en la parte central de un sofá blanco que estaba en lo que parecía ser la sala mientras mi amigo se dirigió a una barra en el lugar y comenzó a preparar unas bebidas al tiempo que me comenzó a hablar de un "negocio", aunque no me decía nada en concreto por lo que no me quedaba claro de qué se trataba. Me decía que se ganaba bien y que él sería mi contacto para cuando me encargaran algún trabajo. Luego, él también se sentó en el sofá a mi derecha y me dio una de las bebidas que preparó mientras me seguía hablando de las bondades del trabajo. La jovencita morena de rasgos asiáticos se acercó y se sentó a mi izquierda, muy cerca de mí y me empezó a abrazar y acariciar, incluso a intentar meter su mano debajo de mi camisa. Mi amigo me dijo que ella era "parte de las prestaciones del trabajo", intentando convencerme de aceptar, pero también me dijo que, aunque yo aun no comenzaba a trabajar, por ser su invitado en esa ocasión, podía pasar la noche con ella y me señaló con la cabeza una habitación que no tenía puerta y en la que se alcanzaba a ver una cama amplia cubierta con una colcha negra satinada... al mismo tiempo, ella me seguía acariciando con una mano y estiraba la otra para tocar también a mi amigo. Obviamente, todo eso lo grababa el tipo de la cámara que estaba de pie frente a nosotros haciéndonos señas como para que volteáramos a la cámara.

Mi amigo se levantó y me dijo que tenía que salir porque tenía un trabajo pendiente que hacer, pero que yo me quedara y me la pasara a gusto. En ese instante terminé de "armar el rompecabezas" en mi cabeza y le dije: "Tú vives aquí, ¿verdad?" Y me responde: "Si, deberías mudarte también". 

Mi amigo y las demás personas que estaban esa noche en el departamento vivían ahí, y posiblemente otros más que no estaban en ese momento, pero no era propiamente "su casa", sino su base de operaciones, estaban ahí para tenerlos disponibles todo el tiempo, pero no solo eso. Había dos recámaras en el lugar pero no eran de nadie en particular. Ninguno de ellos tenía una habitación o espacio individual sino que simplemente dormían donde podían, como podían o con quien querían, sin privacidad alguna. Las habitaciones no tenían puertas para saber en todo momento que estaban haciendo los demás, para tenerlos siempre vigilados y para que se vigilaran mutuamente (aunque parece que el sanitario si estaba cerrado). También por eso siempre estaba alguien grabando todo lo que pasaba ahí, para poderlos controlar, para que nadie tramara nada y, en caso de que alguien quisiera desertar o huir, tener toda la información posible de cada individuo para facilitar su localización o para extorsionarlos con el contenido de los videos; por ejemplo: las jovencitas estaban a disposición de los demás para su disfrute sexual pero todo parecía indicar que eran menores de edad y, por lo tanto, eso ya implicaba un delito, de modo que también por ahí podían presionarlos para que no intentaran huir.

Además de darme cuenta de lo anterior, entendí que yo tampoco tenía opción. Desde el momento en el que entré a ese lugar y mi amigo me habló del 'negocio', yo ya había sido reclutado y no me podía rehusar. No sabía exactamente lo que hacían pero ya me había convertido en otro habitante de ese departamento y tenía que esperar a que me dieran una asignación. Por lo que me dijo mi amigo, me quedaba claro que ni él ni ninguno de los ahí presentes era el jefe, sino que alguien más estaba detrás de todo. Ellos solo eran 'empleados'.

Mi amigo se fue, no sin antes darle indicaciones al de la cámara de como debía guardar la grabación de esa noche... y luego me dijo que tal vez podía hacerlo yo para ir aprendiendo cómo se manejaban ahí las cosas. Desde la otra habitación me enseñaron un cajón de madera lleno con cassettes de la cámara (había por lo menos unos cincuenta) y me explicaron donde debía colocar la grabación de esa noche. Yo seguía en el sillón, con la jovencita a mi lado quien seguía acariciándome y solo asentaba con la cabeza a lo que me decían... Luego de que mi amigo se fue me levanté y dije lo único que se me ocurrió, que iría al Oxxo por algo de comer, que no tardaba. Sorprendentemente, nadie se opuso a ello, así que salí caminando rápidamente del lugar mientras pensaba qué hacer, si intentar huir o ir a la policía o qué... pensaba que si huía solo lograría que fueran tras de mí e ir a la policía tal vez era inútil y arriesgado, así que pensé que lo mejor sería seguirles el juego un tiempo e intentar algo para destruir a esa organización desde a dentro. Tal vez buscar la manera de conocer al líder y matarlo.

Mientras pensaba en eso caminaba por el estacionamiento del edificio que, más bien, parecía como de centro comercial... y de repente vi algo: Era un niño de unos 10 años que se acercaba hacia mí. Primero pensé que estaba muy sucio, pero al acercarse noté que su piel era gris. Su ropa era muy vieja, prácticamente harapos y caminaba hacia mí en actitud cada vez más amenazante e irracional... era un tipo de zombie, o al menos eso parecía.

Decidí cambiar la dirección para eludirlo pero al hacerlo me percataba de que no era el único. Varios niños similares salían desde diferentes direcciones. No solo eso, sino que había personas huyendo de ellos que corrían despavoridos convirtiendo la escena en algo caótico. No sabía bien qué dirección tomar y, de hecho, rectifiqué la dirección en varias ocasiones hasta llegar a un sótano muy oscuro mientras varios de esos niños iban detrás de mí.

De alguna manera yo sabía lo que estaba pasando: Esos eran niños de la calle que habían quedado en esa condición a causa de una droga que consumieron, la cual era distribuida por la gente para quienes yo ahora trabajaba y entre cuyos efectos estaban la conducta violenta y errática, además de daño cerebral irreversible luego de unas pocas dosis... y ese inexplicable cambio en el color de la piel. Esos niños aparentemente ya no tenían esperanza. Seguramente la habían ingerido tres o cuatro veces, lo cual era suficiente para deteriorar sus capacidades cognitivas permanentemente, al grado de que habían perdido todo signo de racionalidad. Algunos podían incluso terminar con muerte cerebral porque parece que la droga seguía causando estragos aun después de suspender su uso.

Mientras corría pude hacerme de una pala con la que los mantenía a raya hasta que aparentemente lograba perderlos, pero llegué a un callejón oscuro y sin salida. Cerca de la pared había una veintena de tubos de unas 4 pulgadas de grosor. Parecían el sistema de suministro de agua de algún edificio. Todos los tubos estaban en posición vertical separados entre si y de la pared por varios centímetros, formando lo que parecía un "campo de bambú". Otro sujeto, que llegó corriendo detrás de mí, y yo nos escondimos entre los tubos, como a metro y medio de distancia uno del otro, aunque no ofrecían mucho resguardo. Un par de niños se acercaron a donde estábamos pero se detuvieron a varios pasos de nosotros sin ubicarnos. Uno de ellos, el más pequeño, de unos 7 años, simplemente se fue después de unos instantes de no lograr encontrarnos. El otro, de unos 10 años de edad, se acercó más, pero cuando estaba a punto de llegar a donde estábamos solamente se quedó ahí de pie, como ido. Era imposible que no nos viera porque, aunque había poca luz, estaba de frente a nosotros, como a medio metro de mi, pero como que ya no podía razonar, su cerebro ya no funcionaba muy bien y parecía que, por momentos, simplemente se apagaba y solo se quedó ahí parado con la mirada perdida. Intenté golpearlo con la pala pero por la disposición de los tubos no podía alcanzarlo ni hacer un movimiento contundente con mi brazo. El niño seguía ahí, indiferente, aunque mis movimientos no eran nada sutiles. El otro tipo me hizo señas para que le diera la pala y pudiera intentar usarla. Parecía buena opción porque él tenía mejor ángulo. Yo quedaba frente al niño, mientras aquel sujeto quedaba a su derecha, así que cambié la pala de mano, y con la mano izquierda la lancé en posición vertical hacia él, quien logró tomarla en el aire... se acomodó y consiguió conectarle un fuerte golpe al niño, quien retrocedió solo un poco por la fuerza del impacto pero no mostraba signos de dolor o ninguna reacción consciente, así que mi compañero salió de su escondite para rematarlo. Lo golpeó varias veces con la pala hasta lograr derribarlo. Ya que el niño estaba en el suelo yo solo atiné a decirle: "Asegúrate de matarlo. Pégale en la cabeza con el filo de la pala hasta que le abras el cráneo".



Al despertar, eran las 11 de la noche... estuve más de cuatro horas indeciso entre levantarme a hacer algo o intentar dormir de nuevo.

2017/10/13

Diario de Sueños - 2017/10/13

Tenía meses… tal vez más de un año que no recordaba vívidamente mis sueños. Sobre todo porque regularmente he estado durmiendo poco y muchas veces me despierto apurado porque hay cosas que hacer por lo que casi no recuerdo lo que sueño y cuando lo hago recuerdo muy poco, si acaso fragmentos o elementos aislados y regularmente lo olvido a los pocos minutos… Hoy también dormí poco y me desperté de prisa, por eso me sorprende doblemente recordar mis sueños con mayor detalle y extensión.

En realidad, fueron cuatro sueños, más o menos conectados entre sí. Para celebrar la ocasión decidí escribirlos y compartirlos.

Sueño01: La huida
Este sueño fue tal vez el más largo, pero el que recuerdo de modo más nebuloso, inconexo e incoherente.

Estaba dentro de una casa en un pueblo o villa, tipo medieval, escondiéndome o huyendo de alguien, no sabía de quien, solo que me tenía que esconder. No era una huida de “¡aaah!, ¡El asesino viene detrás de mí con un hacha!”, sino más bien, que varias personas del pueblo querían encontrarme y yo tenía que andar con cuidado para no ser descubierto. Había encontrado la manera de entrar a esa casa (que no era la mía, obviamente) y merodeaba por ahí tratando de no llamar la atención. La casa era de piedra, grande, y se veía que estaba habitada pero no veía a nadie, hasta que de repente, al entrar a uno como comedor (con mesa larga de madera) veía entrar a la habitación a una muchacha con un vestido azul, como de unos 15 años, haciendo labores de la casa. Como que estaba haciendo preparativos para la comida; parecía que era de la “servidumbre”, sin embargo, ella me veía y ni siquiera se inmutaba. Yo tampoco hablaba con ella para no llamar la atención.

Luego de unos instantes, por las ventanas, veía en los alrededores de la casa que llegaba gente que me buscaba y hablaban entre ellos tratando de averiguar por donde me había metido. Yo me agachaba para no ser visto y mientras miraba hacia el piso veía un par de gatitos muy pequeños. Uno era blanco y el otro no sé bien, pero era de color claro. Se acercaban hacia mí y yo veía un platito con leche en el suelo, así que se los acercaba y comenzaban a tomarla… me quedaba pensando en que a los gatos les suele hacer daño la leche de vaca (aunque sea común que les den leche) y no sabía si estaba bien o mal haberlos dejado tomarla.

Parecía que alguien se percataba de que estaba en la casa y empezaban a murmurar sobre qué harían para sacarme de la casa. De repente, se comenzaron a poner más agresivos y algunos se dirigían a buscarme mientras que otros comenzaron a arrojar objetos hacia la casa para hacerme salir o llamar mi atención. Para ese entonces, yo no estaba solo, sino que una mujer con ropa medieval como para combatir, estaba conmigo, como si estuviéramos en el mismo bando. Yo buscaba una salida por otra dirección hasta que lograba salir y después me veía, junto con la mujer huyendo en una especie de campo abierto. Me percataba que no tenía armas, únicamente llevaba conmigo un escudo de madera con el que podía cubrirme de lo que me arrojaran pero no podría contraatacar. Para entonces, ya no venían detrás nuestros perseguidores y el campo se había convertido en un bosque no muy denso, así que pudimos continuar la marcha con más tranquilidad. Llegábamos a una cabaña de madera en medio del bosque (como en los cuentos) que tenía al lado como un área techada, tal vez para amarrar a los caballos. Entrábamos a la cabaña y era tan solo un cuarto de unos 4 x 4 metros, con una cama, algunas vasijas y muebles pequeños. Un mobiliario muy básico, para una sola persona. Empezaba a hurgar en los rincones de la cabaña hasta encontrar una espada maltrecha de madera. Volteaba con mi acompañante y le decía, mostrándole la espada: “Mira. Con razón no encontraba la espada. Estaba aquí mismo, pero me salí muy rápido y no busqué bien cuando me fui. Si me la hubiera llevado, a estas alturas, seguramente ya la hubiera ‘upgradeado’”. Lo cual era una alusión directa a los juegos de “The Legend of Zelda” en los que obtienes de inicio un equipo muy básico, muchas veces en la habitación en la que inicias.

Sueño 02: Guadalajara
Esta parte es breve, básicamente solo fue una conversación, pero la recuerdo con bastante claridad.

Estaba en un mercado que se parece a otros mercados que conozco, pero no era ninguno en particular, aunque se suponía que era en la ciudad de Guadalajara. El mercado era limpio, no muy grande, bien iluminado, era de construcción reciente, pero tenía puestos de verdura, carnicerías y de comida preparada… como muchos mercados reales. Había un pasillo en un segundo piso por el que caminaba y miraba hacia abajo. Me seguía acompañando la mujer del sueño anterior, aunque no recuerdo cómo vestía, solo que ya no llevaba ropa medieval. Platicábamos de un proyecto en el que estábamos trabajando: teníamos que desarrollar un juego que tomaba lugar en la ciudad de Guadalajara, pero 1,000 años en el futuro y trataba algún tema tipo “juego serio”. Lo primero que platicábamos es que 1,000 años es mucho tiempo y en ese periodo puede pasar cualquier cosa con el mundo y Guadalajara podría verse de cualquier manera y no hay manera de predecir cómo sería tan a futuro. Podría ser que fuera tan solo ruinas después de una guerra o de ser abandonada la ciudad, o bien, podría ser la ciudad más importante y avanzada del mundo. No había forma de saber cuál predicción sería más correcta. Ninguna idea parecía disparatada… pero que aun así, lo mejor que podíamos hacer era analizar las condiciones actuales para tomarlas como punto de partida y trabajar sobre eso para plantear un cauce que nos lleve a un posible futuro, ya que eso le daría más verosimilitud y coherencia a nuestro trabajo. Ambos estuvimos de acuerdo con ello. De repente, recordaba el trabajo de la doctora Carolina Islas, ya que ella trabaja con “Location Based Games” y para ese tipo de juegos es muy importante tomar en cuenta el entorno y diseñar en función de ello. No se puede diseñar si no se conoce o no se investiga el lugar para el cual se está desarrollando el juego y pensaba que teníamos que aplicar la misma filosofía.

Sueño 03: Fisca y Química
Este es otro sueño breve que era más que nada una conversación, pero también lo recuerdo con relativa claridad.

No recuerdo si salía del mercado, pero de repente iba caminando por la calle platicando con dos de mis amigos científicos: Neko y Francisco Cuellar. Les comentaba que había visto una definición de “Física” que me había llamado mucho la atención. Neko me decía que seguramente era una definición toda mafufa y rebuscada pero yo le decía que no, que todo lo contrario, que era una definición muy breve, pero que lo extenso tal vez sería mi explicación de por qué me parecía relevante dicha definición. Antes de decirles la definición los iba a poner en contexto, pero no me dejaban muy bien explicarles lo que tenía que decirles, pero básicamente, lo que les decía es que desde hace años había pensado en que tal vez la Química, como ciencia, debería estar englobada dentro de la Física (lo cual es algo real, no solo del sueño) y Francisco me decía que eso no tenía sentido (jajaja) aun antes de explicarle el porqué de mi postura. Lo que yo les intentaba decir, aunque no lo lograba muy bien en el sueño, es que la Física y la Química estudian las propiedades del universo a distintos niveles. La Física estudia desde lo más pequeño que conocemos, que son las partículas subatómicas, como los quarks o los bosones… hasta lo más grande, como las estrellas, galaxias y la naturaleza del continuo espacio-tiempo… sin embargo hay un espacio intermedio que no se considera materia de estudio de la Física, el cual es lo que conocemos como Química. También les comentaba que creo entender por qué se dio de ese modo, que en primer lugar, pensaba que la complejidad del área de estudio de la Química es muy amplia pero está bien delimitada y por lo tanto, suena práctico establecerla como un área por separado ya que, incluso dentro de la química, hay diferentes ramas muy distintas entre sí. En segundo lugar, está el asunto de la costumbre: hay muchas denominaciones y clasificaciones que son completamente arbitrarias pero se siguen utilizando porque alguien las creo hace mucho, cuando no se podía saber si eran o no las más adecuadas, y ahora, aunque eso se pueda revisar, ya todos lo usan sin cuestionar si es lo mejor o no y, por lo tanto, modificarlo sería una tarea muy compleja.  Probablemente la diferenciación entre Química y Física sea una de esas cuestiones, que se haya dado solo porque se originaron de manera independiente la una de la otra, y aunque desde hace años estoy inclinado a pensar que taxonómicamente la Física debería englobar a la Química, no tengo elementos suficientes para afirmarlo tajantemente, solo tengo una hipótesis muy somera y necesitaría estudiar y analizar bien la situación para llegar a una conclusión sólida y por lo tanto, también estoy abierto a escuchar comentarios al respecto de cualquier tipo.  Pero, por lo mismo, también les comentaba que aun cuando yo pudiera demostrar que lo más correcto fuera clasificar la Química dentro de la Física, eso no significaría necesariamente que eso haría alguna diferencia, y que lo más probable es que la costumbre siguiera prevaleciendo. Sin embargo, mi alternativa, como siempre, ha sido la ficción, de modo que en mi universo ficticio, más concretamente en “LEN”, hay un planeta en el que si tienen clasificada la Química como una rama de la Física, y que es la herramienta que siempre he buscado  para proponer mis ideas.

A todo esto, no estoy seguro si en el sueño pude comentarles la definición que encontré (que no estoy seguro si solo era parte del sueño o realmente la vi en algún lado), la cual dice simplemente que la Física es “La ciencia encargada de estudiar la energía”, y bajo esta definición, sí sería necesario diferenciarla de la Química que se encarga más del estudio de la materia… aunque según la física, materia y energía son la misma cosa, así que…

Sueño 04: La prisión
Este es el último sueño, no fue tan extenso, pero fue el más vívido y que me hizo pensar en escribir lo que soñé.

Según el sueño, yo vivía en una prisión en la que también estaban mis amigos videolúdicos Ricardo Pestaña y Rubén Hernández, sin embargo, en realidad, no funcionaba como una prisión porque podíamos salir a nuestro libre albedrío. Es decir, vivíamos en unas celdas todas feas, grises y oscuras, que parecían calabozos y la prisión parecía un castillo. La distribución del lugar era muy similar a la prisión de “Butcher Bay” del juego de Riddick, pero el estilo de la construcción no era futurista, ni siquiera contemporánea, sino anticuada, parecía una edificación medieval o al menos tenía un estilo muy rústico. Los muros parecían de piedra, como si cada bloque de celdas fuera de una sola pieza y las habitaciones estuvieran talladas de un monolito gigantesco. No se veían uniones o bordes pulidos. Los pasillos entre las celdas también eran rústicos y parecían callejones empedrados. Al parecer cada bloque de celdas era un edificio separado de los demás y los pasillos no estaban techados de modo que se podría mirar hacia el cielo aunque no se veía nada. Era de noche y la iluminación en los pasillos era muy pobre no se alcanzaba a ver más que a unos cuantos metros. No se veían lámparas, por lo que yo asumía que era luz de antorchas aunque yo nunca las vi. Cada celda tenía una pesada puerta de madera con una ventanita con barrotes.

Cada uno de los “prisioneros” teníamos una celda individual y podíamos cerrarla con llave, tanto para gozar de privacidad mientras estuviéramos ahí como para dejarlas cerradas en caso de que saliéramos. Sin embargo, si salíamos, de poco servían las cerraduras porque los “presos” más agresivos solían forzarlas y de todos modos entraban a las habitaciones de quienes no estuvieran y se robaban lo que querían, así que lo mejor era quedarse para resguardar cada quien sus pertenencias. En el sueño, no vi más que a mis amigos en la prisión, pero sabíamos que había más presos en el lugar.

Había un evento en el pueblo cercano a la prisión, una feria o algo similar y por esa razón muchos habían salido a divertirse, aunque sabía que los presos más peligrosos seguían ahí, en sus celdas. Siempre se quedaban para aprovechar y robar las celdas de los demás, no tanto por necesidad sino simplemente para fastidiarlos. Lo cierto es que ningún preso tenía nada realmente de valor, más bien, el asunto era ese. Éramos tan pobres que cuidábamos a más no poder lo poco que nos quedaba. Perder una hoja, un lápiz, un libro era toda una tragedia. Aparte, yo me sentía ahí muy solo y pobre en ese lugar. No me sentía realmente prisionero, pero sentía que mi vida era patética porque en realidad no tenía a donde escapar no tenía a donde ir. Eso era lo mejor que tenía pero definitivamente no era suficiente. Al menos, contaba con mis amigos, con quienes podía conversar y distraerme y eso me permitía soportar la situación.

(Creo que no es difícil entender lo que toda esta situación del sueño significaba a nivel subconsciente).

Estaba en el pasillo frente a mi celda conversando con mis amigos, quienes me preguntaban si quería ir yo también al pueblo. Yo les decía que sí me gustaría pero que no quería dejar sin vigilancia mis pertenencias. Ellos también estaban indecisos entre ir o no por la misma razón. Aun así, luego de platicarlo un poco nos animamos a ir al pueblo, rezando porque a nuestro regreso encontráramos todo en su lugar. Cerré mi celda con llave y caminamos hacia la salida.

En el sueño, nunca vi el exterior de la prisión. Simplemente, luego de decidir salir, fue ”corte a” el momento en el que ya habíamos regresado… Yo venía un poco apresurado y preocupado por la posibilidad de que hubieran entrado a mi celda. Al llegar al pasillo, me di cuenta que la puerta estaba abierta. Me adelanté y entré a ver qué había pasado sin siquiera cerrar la puerta, dejando a mis amigos afuera sin decirles nada. Inmediatamente, noté que faltaba mi televisión y había unos cables arrancados. La televisión que tenía en el sueño (aunque no la vi, pero lo sabía) era un televisor en específico de la vida real, era la primer televisión a color que compraron mis papás para la casa, era de 14 pulgadas, y si mal no recuerdo, marca Samsung. La compraron cuando nos mudamos a Durango, y después de algunos años, se volvió la televisión que teníamos mi hermano y yo en nuestra recámara, en la que jugábamos videojuegos. No sé si aún esté en Saltillo ese aparato porque lo último que recuerdo es que ya fallaba. En el sueño, por alguna razón era la televisión que tenía en mi celda y por toda su historia, me dolía mucho que no estuviera. No sabía quién la tomó y supongo que de nada hubiera servido averiguarlo. Mi único consuelo que en ese momento pensé fue: “bueno, de todos modos, ya casi no veo televisión”, pensaba que tal vez necesitaría más libros y que no me vendría mal ponerme a leer. Revisé rápidamente mis demás pertenencias y al parecer era lo único que faltaba. Parece ser que de lo poco que tenía, ninguna otra cosa les interesaba. Aun siendo una televisión tan vieja era mi pertenencia más costosa.

En eso, recordé que tenía algo más de valor en mi celda y me apresuré a revisar. Mi celda no era completamente rectangular sino que tenía como otra pequeña habitación al fondo, aunque no había puerta que la dividiera, simplemente eran como dos cuadrados (uno grande y otro pequeño) que se intersectan parcialmente por una esquina. Fui rápidamente a la parte pequeña de la celda, que tenía llena de papeles desordenados y una mesa que usaba para trabajar, y sentí un gran alivio cuando me di cuenta que ahí estaba mi otra pertenencia valiosa. Mucho más valiosa que la televisión. Salió de debajo de la mesa, subió grácilmente y se posó sobre ella mirándome tranquilamente con sus grandes ojos mientras inclinaba su cabeza. Era un pequeño gato que había adoptado, tenía como tres meses de edad, de color anaranjado con el pecho blanco y tenía su pelo largo y esponjoso. Era muy bonito, parecía como de una postal. Al verlo, tan lindo y tan sereno, sonreí, me acerqué y metí la mano debajo de la mesa en la que estaba posado, buscando algo que había dejado pegado con cinta en un pequeño espacio entre la mesa y un montón de papeles. No tardé en encontrarlo. Lo sujeté y lo jalé para despegarlo. Era una bolsita de plástico con unas cuantas croquetas. La desaté y busqué un platito para servírselas. Me senté a su lado para verlo comer y le dije: “al menos no te vas a quedar sin cenar”.

Luego desperté… y recordé que no tengo gato. :(

2013/05/10

El Día del Fin del Mundo

No sé exactamente cuándo o cómo, pero de algún modo alguien había decidido que el mundo había vivido suficiente, que el mundo tenía que terminar… o al menos las personas que habitábamos en él… y nadie pareció estar del todo en desacuerdo.

Tampoco sé bien cómo, pero se decidió construir un dispositivo capaz de aniquilarnos a todos de una sola vez, una bomba o algo así. Si, debió ser una bomba, ya que se lanzaría desde un lugar específico, en una fecha y horas determinadas. Sería en Diciembre. Hubiera sido ideal que fuera el 31 a la media noche, pero curiosamente sería antes; varios días antes de navidad, incluso. No estoy seguro de la fecha, pero debió ser el 17 o 18 del mes.

Contrario a lo que uno pensaría, cuando se dio el anuncio todos lo tomaron con serenidad. No hubo histeria, ni siquiera cuando la fecha establecida se acercaba. Tampoco hubo disturbios ni desenfrenos, no hubo euforias ni depresiones, ni preparativos especiales. Todo pasaba con demasiada normalidad. Simplemente, todos sabíamos y aceptábamos que así sería (tal vez así debía de ser). O al menos todos los que sabíamos y así lo aceptábamos. Nadie se opuso a ello. Todos sabíamos que ese día moriríamos al igual que nuestros amigos, nuestros hermanos, nuestros padres y nuestros niños, pero nadie sentía pesar o miedo por ello. Ignoro si se suponía que los animales y las plantas también debían morir o si la ‘explosión’ destruiría el planeta entero o afectaría solo su superficie. De cualquier modo, el objetivo era eliminar a la raza humana, como especie.

Y así pasaron los meses… hasta que llegó la fecha. Todo estaba en calma y el día no era muy distinto a los demás. Tal vez la gente compraba menos alimentos, ya que no tendría caso guardarlos, pero en cuanto a lo demás, era un día bastante rutinario. Aquí, el fin del mundo llegaría en la tarde, poco después de la hora de la comida, tal vez a las 4:00 o 5:00 PM. Estaba en casa de mis papás y mi hermano estaba de visita con su familia. Sabíamos que no tardaría en ocurrir, aunque realmente no estábamos al pendiente del reloj.
Platicábamos de cosas triviales, y luego de un momento, salí de la casa a un puesto de revistas que está a la vuelta de la casa, en la calle que está de bajada, y tomé una revista que estaba sobre el mostrador y comencé a hojearla, se la pedí prestada al encargado y me la llevé para leerla con calma, volví a la casa y fui hasta el patio que está junto al comedor, me senté en una silla de madera que estaba ahí y mientras comenzaba a hojear de nuevo la revista, se empezó a sentir algo que venía del este, como si fuera un viento, pero el aire no se movía, era solo una sensación, tal vez calor, no lo sé… en realidad sabía que venía de Europa central, para ser menos impreciso (ahora que lo pienso, pudo haber sido Suiza, aunque en ese momento no pensé en ello), voltee en esa dirección y alcancé a ver un destello blanco en el horizonte. No era cegador, solo se alcanzaba a aclarar parte del panorama. Pensaba que allá era de noche en esos momentos. El destello creció hasta cubrir de blanco buena parte del horizonte, duró un par de segundos… y después... nada.

Si, nada. Literalmente no se veía nada. Luego de la luz, instantáneamente todo se cubrió de absoluta oscuridad y todo se silenció. Los aparatos eléctricos y mecánicos se detuvieron, y tanto las personas como los animales se quedaron callados. Era como estar flotando en medio de la nada, porque aunque me moviera no se percibía diferencia alguna; la oscuridad era la misma a donde volteara. Era extraño presenciar una oscuridad tan absoluta, más aun siendo pleno día. No sé cuanto duró, yo sentí que fueron como 20 segundos aunque probablemente fue menos. Tal vez fueron solo 5. Es difícil decirlo, en medio de esa absoluta oscuridad el tiempo tampoco tenía mucho sentido. Después de ese lapso, la oscuridad se fue con la misma inmediatez con la que llegó y el día regresó. En Europa debió sentirse más o menos como un simple apagón.

Y entonces, nos dimos cuenta que el mundo no se acabó. 

... Aunque si pasó algo. De inicio pensé que fue una especie de pulso electromagnético que dañaría todos los aparatos eléctricos y electrónicos del mundo, que había acabado con nuestra tecnología, pero tampoco fue así. Hubo algunos que si se dañaron, como cuando hay un apagón eléctrico, pero la mayoría permanecieron intactos. Lo que si pasó es que, aunque la oscuridad ceso, los aparatos eléctricos permanecieron apagados porque en casi todos lados la corriente eléctrica tardó en restablecerse, además de que todas las baterías perdieron su carga y algunas se dañaron permanentemente. 

Después de eso, el mundo regresó a la normalidad… al menos para la mayoría. Es decir, tampoco fue como que nada hubiera pasado. Hubo muertos, accidentes e incendios y algunas emergencias que no pudieron ser atendidas adecuadamente. Los Aviones y Helicópteros que estaban en pleno vuelo cayeron, algunos sobre zonas habitadas. También hubo choques de automóviles y personas que estaban conectadas a sistemas de soporte de vida que no resistieron la pérdida de energía. Hubo muchos daños materiales, pero la gran mayoría de la humanidad sobrevivió. Más del 90% de los humanos sobrevivimos. En realidad, nadie se apresuró a contar las víctimas; esta cifra es mera suposición mía. Se atendieron las emergencias y desastres, pero tampoco eso pareció apurarle demasiado a los sobrevivientes, a fin de cuentas, acababa de pasar el fin del mundo.

La gente no estaba particularmente feliz de que el mundo no hubiera terminado, pero tampoco estaban decepcionados. Simplemente, todos continuamos con nuestras vidas, regresamos a nuestros empleos y retomamos nuestras rutinas, lo cual fue bastante sencillo. No había habido despidos o renuncias masivas ni había habido excesos de ningún tipo antes del fin del mundo.

Si acaso alguien estaba sorprendido con lo que había, o mejor dicho, con lo que no había pasado, fueron quienes construyeron el dispositivo. Nadie supo explicar que fue lo que falló. De hecho, al parecer nada falló, todo parecía haber funcionado correctamente, solo que por alguna extraña y desconocida razón, no tuvo el efecto deseado. Nunca he sabido que se suponía que tenía que haber pasado, si debimos habernos quemado, desintegrado o explotado. Eso nunca se dijo, pero como de todos modos moriríamos muy rápido, nadie se molestó en preguntar.

Un par de meses después, se anunció un nuevo intento para acabar con el mundo. Sería en la misma fecha, exactamente un año después. Como, en teoría, nada falló, se repetiría el método. Se usaría un dispositivo igual al anterior, pero se vigilaría más de cerca para que en caso de que se detectara algún fallo se pudiera corregir en el momento y se lograra el objetivo. Sin embargo, para este momento, algunos ya tenían sus dudas de que el fin del mundo fuera realmente a ocurrir.

Ese año fue un tanto arduo. Con el primer intento del fin del mundo no regresamos a la edad de piedra pero hubo algunas cosas que se dañaron y se perdieron irremediablemente y eso hacía la vida un poco más pesada… se perdió algo de tecnología y también de información. No hubo una ‘reconstrucción’ como tal (¿qué caso tenía?), pero había detalles que tenían que repararse o atenderse para no obstaculizar la vida de los sobrevivientes.

El segundo día del fin del mundo por fin llegó. Creo que en un buen momento. Las lluvias torrenciales eran inusuales en invierno pero en algunos lugares, como en las zonas cercanas al golfo de México, estaban causando graves inundaciones. Grandes planicies estaban anegadas y, por alguna desconocida razón, muchas carreteras se habían convertido en ríos. Así como se oye. Literalmente, el agua corría a través de la red de caminos. A mí me tocó intentar cruzar a pie una carretera, cerca de Veracruz, pero me fue imposible, ya que el agua tenía más de medio metro de altura y la corriente era muy fuerte y rápida… lo único que logré fue empaparme todo y tuve que regresar por donde venía. La gente había notado, semanas antes, que había corrientes de agua sobre los caminos, lo cual no parecía raro cuando llovía - que era la mayor parte del tiempo - pero lo extraño es que aun cuando no era así, el agua seguía corriendo por las carreteras. Al principio eran solo un par de centímetros de agua sobre el pavimento y nadie les prestó atención, pero el problema fue creciendo hasta que esas vías se volvieron completamente intransitables.

Total que, ese día, yo ya había regresado de Veracruz y caminaba por la calle hacia la casa de mis papás. Pasé de nuevo por el puesto de revistas y volví a ver la misma revista que había hojeado un año antes, justo en el mismo lugar que estaba en aquella ocasión, aunque esta vez se veía un poco desgastada. Así que la tomé de nuevo, la volví a tomar prestada y me la llevé a casa de mis papás para sentarme a leerla en la misma silla que el año anterior. Creo que ni siquiera la había leído el año anterior porque el fin del mundo me interrumpió. Al entrar a la casa vi a mi hermano y su familia que, al igual que el año anterior, estaban de visita en casa de mis papás y eso me llevó a pensar que, al ser la misma fecha y la misma hora, la mayoría de las personas estarían haciendo exactamente lo mismo que el año anterior… y así era. 

Y volvió a ocurrir.

Un segundo “fin del mundo fallido”… Accidentes, daños materiales, algunas muertes, incendios por acá y por allá, pero nada cercano a un verdadero fin del mundo. Ahora si comenzaba a ser decepcionante o al menos confuso. ¿De qué se trataba? ¿De qué servía que estuvieran anunciándolo con tanta antelación? Y peor aún ¿Qué sentido tenía gastar tanto en el dispositivo si de todos modos no se cumplía el objetivo?
Las dudas seguían en el aire y, aun así, poco después se anunció oficialmente un tercer intento para el siguiente año, con el mismo método, en la misma fecha y a la misma hora… pero no solo eso, en caso de fallar de nuevo habría un cuarto intento un año después, un quinto, un sexto y así sucesivamente hasta lograr el cometido, y así fue como básicamente se estableció una 'Fecha Anual del Fin del Mundo'… aunque sigo sin recordar cual era esta.

Obviamente, después de este segundo fallo, para muchas personas esta clase de intentos por acabar con el mundo perdieron credibilidad por completo, aunque tampoco hubo un gran cambio. Si acaso, las cosas se volvieron aún más rutinarias de lo que ya eran. Incluso, la gente comenzó a hacer despensa para los días posteriores al fin del mundo. Yo mismo fui a la plaza ese día y me di cuenta que había muchas cosas en oferta: “Ofertas del Fin del Mundo”, les decían. Algunas eran realmente atractivas, sin embargo, no tenía mucho dinero, por lo que no pude aprovecharlas. Encontré en una tienda de juegos una lonchera de “Batman: The Brave & The Bold” con un juego de Wii que creía agotada, pero al parecer, la tienda las tenía en la bodega y no se habían dado cuenta, por lo que aprovecharon para sacarlas y ponerlas en el mostrador, a mitad de precio, para liberar espacio. Aun así no me alcanzaba para comprarla. 

De regreso en la casa me preparé, ahora sí, para el fin del mundo. Me puse a jugar videojuegos un rato y cuando faltaba poco para la hora señalada procedí a guardarlos, junto con la televisión y algunos otros aparatos, en una habitación que yo calculaba que era más segura, y donde era menos probable que se dañaran por algún tipo de radiación. Por supuesto, estaban apagados y desconectados, pero no podía estar seguro si esta vez corrían algún otro riesgo que no había existido en las ocasiones anteriores. Mi sobrina, que ya tenía alrededor de 12 años, estaba de nuevo de visita en la casa y me preguntó si tenía unas pilas tamaño AAA que pudiera prestarle para un control remoto que se había quedado sin batería en el Fin del Mundo anterior. Le dije que tenía unas que eran recargables junto a mi televisión, pero que mejor esperara a que pasara el de esta ocasión, porque (al parecer) las baterías solo se dañaban cuando estaban en uso en algún aparato, y si las colocaba antes se descargarían o podrían incluso dañar el control.

Y después de guardar todo fui de nuevo al puesto de revistas... por la misma revista, aún más desgastada de la portada y con las hojas ya algo arrugadas por la humedad… y me dirigí de nuevo hacia la misma silla a esperar a que la hora llegara mientras pensaba que, a causa de los daños y pérdidas de estos eventos, tal vez sí retrocederíamos a la época de las cavernas luego unos 10 o 15 años más de 'Fin del Mundo'… tal vez ese era su plan luego de darse cuenta de que el dispositivo no funcionaba como esperaban.